97. ¿Quién os ha criado y puesto en este mundo?

Dios, para amarle y servirle y para darnos su gloria

¿Cómo conocéis a Dios?

Por la fe.

¿Qué os enseña !a fe?

Un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¿Quién de las tres personas es el más antiguo y el más sabio?

Son iguales en todas las cosas, porque sólo hay un Dios aunque sean tres personas.

¿Cuál de las tres personas se hizo hombre y para qué?

El Hijo, para rescatarnos.

¿Qué necesidad teníamos de ser rescatados?

Es que nuestro primer padre, Adán, nos había condenado comiendo del fruto que Dios le había prohibido.

Cuando desobedecemos a Dios, ¿nos perjudicamos?

Si. Porque es cometer un pecado mortal.

¿Qué quiere decir condenarse?

Estar en el infierno.

¿Qué es el infierno y qué se hace allí?

Es un lugar en donde jamás se ve a Dios; en donde no se le podrá amar, y en donde se experimenta toda suerte de tormentos.

¿Dura mucho tiempo el infierno?

Eternamente.

¿La eternidad dura cien años?

Dura más de lo que se puede decir, porque jamás se sale de allí

Habéis dicho que en el infierno no se podrá amar a Dios, ¿y en este mundo se le puede amar?

Sí; si nosotros queremos.

Cuando ofendemos a Dios, ¿le amamos?

No; y entonces somos peores que los condenados, que desearían mucho poder amarle.

¿Qué se requiere para ir a la Gloria?

Ser cristiano.

¿Qué cosa nos hace ser cristianos?

El Bautismo.

¿Qué debe saber un cristiano y qué debe hacer para ir a la Gloria?

Saber el Misterio de la Santísima Trinidad, el de la Encarnación del Hijo de Dios y el de la Santísima Eucaristía, saber el Padrenuestro, el Credo, los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia.

Di el Padrenuestro, el Credo, etc. ¿Basta saberlo?

De ninguna manera; es preciso observarlos y cumplir todos los Mandamientos de Dios y de la Iglesia.

El que dejase de observar un solo Mandamiento de la Iglesia, ¿cometería un pecado mortal?

98.       ¿Cuál es la señal del cristiano?

La Santa Cruz.

¿Cómo hay que hacerla?

En el nombre del Padre y del Hijo, etc.

¿Qué hay que decir cuando se santigua?

En el nombre del Padre y del Hijo, etc.

¿Cuándo hay que hacer la señal de la Cruz?

A todas horas; al principiar todas nuestras acciones, y cuando estamos en algún peligro de cuerpo o de alma.

¿Por qué al principio de las acciones?

Para ofrecerlas a Dios, a fin de que le sean más agradables.

¿Cuál es el peligro de cuerpo y alma?

El de cuerpo es todo lo que le pueda hacer daño, y el del alma es el pecado.

La señal de la Cruz, ¿tiene poder para librarnos de él?

Sí, porque el Hijo de Dios fue clavado en ella.

¿Cómo hay que hacerla para que nos libre?

Con fe y devoción.

¿Qué es hacer la señal de la Cruz con fe y devoción?

Es creer que nos librará y acordarnos de lo que ella representa.

¿Qué representa la señal de la Cruz?

Un solo Dios en tres personas, y la Encarnación y muerte del Hijo de Dios.

¿Habéis oído decir alguna vez que ciertas personas se han visto libres por la señal de la Cruz?

Muchos milagros se han hecho y hacen todos los días en virtud de esta señal. Santa Margarita, estando en la cárcel por la fe, fue librada por este medio de un dragón que la quería devorar. Debemos, por tanto, tener mucha devoción a esta santa señal.

¿Qué hace un cristiano, aunque sea la niña más pequeña, cuando se santigua?

Tributa a Dios el mayor honor que puede tributársele; porque cuando hacemos la señal de la Cruz, confesamos un solo Dios en tres personas, que es la Santísima Trinidad, la Encarnación del Hijo de Dios, y, al declararnos cristianos hacemos profesión de querer antes morir que renunciar a nuestra fe.

99.       Si vieseis una hoguera encendida, ¿preferiríais ser arrojados a ella antes que negar la fe?

Si con la gracia de Dios.

Sed siempre valientes y teneos ya por predicadores y mártires de voluntad. ¿Cómo ha de vivir el cristiano?

Como Nuestro Señor Jesucristo vivió en la Tierra.

Tenéis razón; porque ya que el nombre de cristiano viene de Cristo, debemos de imitarle en nuestra vida para seguirle después de la muerte. Pero ¿quién es Jesucristo?

La segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios.

¿Y quién es 2. Aquí el autógrafo lleva al margen, escritas a mano de la Santa como todo lo demás, estas palabras: Esta tachadura es para ponerla en otro lugarsu padre en cuanto hombre? 2

No lo tuvo.

¿Quién formó su cuerpo en el seno de la Santísima Virgen?

El Espíritu Santo.

San José ¿fue su esposo?

Si; pero le fue dado para gobernarla, permaneciendo siempre virgen. Pero, siendo nosotros nada, ¿qué seguridad tenemos de poder imitar a Jesucristo?

El mismo nos la da, al decir: El que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame.

¿Qué quiere decir tomar su cruz y seguir a Jesucristo?

Es practicar toda clase de virtudes como El las practicó cuando vivió en este mundo: El era humilde, manso, caritativo, paciente, veraz, pobre, y nunca hablaba mal de su prójimo ni hacia mal a nadie.

Referidme algún ejemplo suyo.

Era tan grande su caridad hacia los demás, que un día, habiéndole presentado una mujer de mala vida, se puso a escribir en el suelo, para advertir que se miraran a si mismos los acusadores; no queriendo manifestar sus faltas delante de toda la gente, y después preguntando a la mujer donde estaban sus acusadores, no había quedado ninguno. Y El dijo: Tampoco yo te acuso.

¿No se debe nunca decir mal del prójimo ni acusar las faltas de los compañeros?

No.

¿Por qué llevar la cruz es practicar toda suerte de virtudes?

Porque muy frecuentemente nos cuesta obrar bien y todo trabajo es cruz.

100.     -Padre: Padre Nuestro.

Decidme: ¿con quién hablamos cuando rezamos?

Con Dios, a quien llamamos nuestro Padre.

¿Cómo se debe hablarle?

Con honor, respeto y amor.

¿Cómo debe rezarse?

Hay que pronunciar suavemente, sin mover la cabeza a un lado y a otro y sin pensar en otra cosa que en Dios.

¿Y Dios ve claramente nuestros pensamientos?

Si.

¿Dónde está El para poderlos ver?

En todas partes.

Por consiguiente, cuando le ofendemos ¿El nos ve claramente?

Ciertamente.

¿De qué modo hay que hablar a Dios como a nuestro Padre?

Con gran amor, teniendo la seguridad de que El nos concederá todo lo que le pedimos, según El nos ha prometido.

Es, por tanto, necesario tener esta firme confianza; y ahora, para que sepáis mejor lo que debéis pedir, os lo voy a explicar: Cuando decís el Padrenuestro, es decir, Padre Nuestro, que estás en los Cielos; con este nombre declaráis mejor amar el Cielo que la Tierra, puesto que es al Padre a quien deben pertenecer los hijos.

Santificado sea tu nombre. Por esta petición manifestáis desear la gloria de Dios, y por esto os obligáis a no ofenderle.

Venga a nosotros tu reino. Esta segunda petición es un deseo que tenéis de ser todo de Dios y de que El reine enteramente en vosotros.

Hágase tu voluntad, así en la Tierra como en el cielo: Por esta tercera petición reconocéis ser razonable que todo os suceda como Dios quiera; y después que lo deseáis, no hay que afligirse cuando nos viene alguna aflicción.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy: Por esta cuarta petición reconocemos que todo lo que tenemos viene de Dios, no solamente el pan que comemos y que le pedimos, sino también todo lo que nos es necesario tanto para el alma como para el cuerpo.

Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos, etc.: Por esta quinta petición nos condenamos a nosotros mismos si tenemos alguna enemistad contra el prójimo y no quisiésemos perdonarle algún mal que nos hubiere hecho; así, por ejemplo, si tú, que te llamas Juana, dices a María: “Dame pan”, y ella no quisiera dártelo, y luego María fuese a otra y le dijera: “Dame pan, así como yo se lo he dado a Juana”, se seguiría que María no tendría pan, puesto que ella no lo había dado. Hay otros que dicen: “Yo le perdono, pero no quiero verle”, estos tales dicen a Dios que los lleve al infierno, en donde jamás le verán.

Y no nos dejes caer en la tentación, mas libramos de mal. En estas dos últimas peticiones confesamos que nada nos viene sin permitirlo Dios, y que a El debemos dirigirnos para ser ayudados en todas nuestras necesidades.

¿Quién nos enseñó esta oración?

Nuestro Señor, cuando vivía en la Tierra, la enseñó a sus Apóstoles, y nosotros la hemos aprendido de éstos.

La salutación angélica

101. Y el Avemaría, ¿qué oración es?

El Avemaría es la salutación del Angel, cuando vino a preguntar a la Santísima Virgen si quería ser Madre de Jesucristo, Hijo de Dios; es una devoción que l3. Aquí estaba el pasaje puesto más arriba, en la página 705, nota 2, según la indicación del manuscrito Y el Santa María, la Santa no continúa la explicación.e es muy agradable 3.

¿Es, por tanto, el Rosario una hermosa oración

Sí, suponiendo que lo rezamos muy devotamente.

Para esto pensad siempre en algunos misterios del Rosario en cada decena.

El Credo

102, Habéis dicho que hay que saber el Credo. Decídmelo en latín y en castellano.

Credo… Creo en Dios Padre, etc.

¿Sabéis lo que es el Credo?

Es el símbolo de los Apóstoles, en el cual está contenido lo que debemos creer.

Siempre que recéis el Credo, hacéis nuevamente profesión de vuestra fe, y debéis estar en disposición de antes morir que dejar de creer que todo lo que decís en él, es verdadero, y a fin de que tengáis más devoción, debéis saber, por el primer artículo, que profesáis la creencia en un Dios Todopoderoso; y después de esto, de todos los milagros de que oigáis hablar, de todas las cosas que suceden y que parecen imposibles, no debéis dudar de nada de esto, puesto que Dios es Todopoderoso.

El segundo artículo nos hace confesar la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y que hay varias personas en Dios.

El tercero nos enseña la concepción y nacimiento virginal de Nuestro Señor Jesucristo en el seno de la Santísima Virgen.

El cuarto nos obliga a creer que los tormentos, la muerte y la resurrección y la sepultura de Nuestro Señor Jesucristo fueron verdaderos.

Por el quinto creemos que Nuestro Señor, después de su muerte, bajó al Limbo, para sacar de allí las almas de los que, antes de su venida, habían muerto en estado de gracia, para que gozasen de la Gloria, y que al tercer día resucitó verdaderamente, a fin de hacernos conocer que Dios no deja sin recompensa el cuerpo después que le ha servido.

El sexto hace que declaremos la igualdad del Hijo de Dios con su Padre, y que subió a los Cielos por su propia virtud, por ser Dios.

El séptimo debería infundirnos algo de temor, porque en él confesamos nosotros mismos que Nuestro Señor vendrá con todo el poder de un Dios a juzgarnos al fin del mundo, y que, en nuestra muerte, será nuestro Juez puesto que, después de habernos concedido tantas gracias, hemos sido tan perversos que le hemos ofendido.

Por el octavo profesamos la creencia en la tercera persona de la Santísima Trinidad, y que queremos vivir y morir en la fe de todas las verdades que nos enseña la Santa Iglesia, la cual es guiada por el mismo Espíritu Santo, y esto nos obliga a no contradecir jamás a sus mandamientos.

Por el noveno creemos4. Así dice ed. auto., pero parece que debería decir existencia. la inteligencia 4 de los espíritus bienaventurados, y que tanto las almas que están en el Cielo, que es la Iglesia triunfante de la gloria de Dios, como las que están en el Purgatorio, que es la Iglesia. purgante, y las de las de la Iglesia militante, que son los buenos cristianos, participan de las oraciones y méritos de una y de otra.

Por el décimo creemos que la misericordia de Dios ha dado todo poder a los sacerdotes para perdonarnos los pecados, como lo hacen después de una buena confesión.

En el undécimo creemos que todos cuantos vivimos resucitaremos para gozar en cuerpo y alma en el Cielo de la recompensa de nuestras obras, o para ser condenados en el infierno.

En el duodécimo y último confesamos que viviremos eternamente; es decir, que los que estarán en el Cielo, jamás saldrán de él, ni tampoco saldrán del infierno los que están en él, lo cual debe infundirnos un gran deseo de obrar bien.

Habéis dicho que hay que saber los Mandamientos de Dios, para guardarlos decídmelos.

Un sólo Dios adorarás…

Habéis hablado de la Sagrada Comunión; decirme, ¿qué debe saber un cristiano antes de hacer la primera Comunión?

Habéis dicho que para ir al Cielo hay que saber los Misterios de la Santísima Trinidad, el de la Encarnación y el de la Eucaristía; decidme uno después de otro.

El Misterio de la Santísima Trinidad es un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. (La explicación).

El Misterio de la Encarnación es que la segunda persona de la Santísima Trinidad, ha tomado carne humana en el seno de la Santísima Virgen. (Explicación).

¿Cuando?

El día de la Anunciación, que es el 25 de marzo.

¿Y el tercero? ¿el misterio de la Eucaristía?

Es el Santísimo Sacramento del altar.

Eucaristía

103. ¿Qué hay en el Santísimo Sacramento del altar?

El Cuerpo, la Sangre, el Alma y la divinidad de Nuestro Señor.

¿El Cuerpo es el mismo que fue clavado en la Cruz?

Sí.

¿Por qué no podemos verle ni sentirle?

Porque es un cuerpo resucitado y glorioso.

¿Cuándo está el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor en la Sagrada Hostia?

Cuando el sacerdote ha pronunciado las palabras sacramentales, que es poco antes de la elevación de la Sagrada Hostia.

¿Qué sucede entonces?

Un cambio de la substancia del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Nuestro Señor.

Si el sacerdote pronuncia una sola vez las palabras sacramentales sobre muchas Hostias, ¿estarán en todas ellas el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor?

Sí.

¿Y estarán allí mucho tiempo?

Hasta que las especies sean consumidas.

¿Y cuándo son consumidas?

Cuando son comulgadas.

Si el sacerdote, al dar la comunión, os diese muchas Hostias, ¿comulgáis muchas veces?

No.

¿Y hará falta advertírselo?

No.

Y si os diese una sola partícula, ¿recibiríais entero a Nuestro Señor?.

Sí.

Cuando el sacerdote parte la Sagrada Hostia en la Santa Misa, ¿en qué parte de ella queda el Cuerpo de Nuestro Señor?

En las tres.

¿Qué es lo que bebe el sacerdote en el cáliz la primera vez?

La Sangre de Nuestro Señor.

¿Por qué en la Misa está separada del Cuerpo la Sangre de Nuestro Señor?

Porque la separación nos representa su Muerte y Pasión.

¿Y qué se nos da en el vaso después de la Comunión?

Vino para enjuagar la boca.

Luego, ¿no recibimos la Sangre de Nuestro Señor?

Sí, porque un cuerpo resucitado no puede estar sin su sangre.

¿Desde qué hora hay que estar sin comer ni beber antes de comulgar?       Desde medianoche.

¿En el Santísimo Sacramento del Altar está solamente la segunda persona de la Santísima Trinidad?

La segunda persona está allí en cuerpo y alma; y el Padre y el Espíritu Santo están por concomitancia, porque las tres personas son un solo Dios.

¿Qué preparación es siempre necesaria para comulgar?

Es preciso desear comulgar y hacer una buena confesión.

Confesión

104. ¿Cómo debe hacerse la confesión?

Primeramente, hay que pedir la gracia del Espíritu Santo para conocer nuestros pecados; después, pensar si tenemos algo olvidado o dejado en la última confesión; si hemos cumplido la penitencia, y después, examinar todos los pecados que hayamos hecho después por pensamiento, palabra u obra, tanto contra Dios como contra el prójimo.

Para conocer más fácilmente nuestros pecados, ¿qué hay que hacer?  Hay que ver lo que se ha hecho contra los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, y también examinarse sobre los pecados mortales.

¿Qué hay que hacer después de examinados los pecados?

Hay que estar pesaroso de haber ofendido a Dios.

¿En qué consiste el dolor de haber ofendido a Dios?

En la voluntad, que debe decir:”Yo querría no haber ofendido a Dios”.     ¿Qué hay que hacer para excitarnos a este dolor de haber ofendido a Dios?

Considerar las gracias que nos ha hecho, su bondad y nuestra miseria que ha merecido el infierno.

Y después, ¿qué hay que hacer?

Resolverse a no ofenderle más, mediante su santa gracia, y confesar todos los pecados.

¿Cómo hay que confesar los pecados?

Sencilla y humildemente.

¿Qué quiere decir esto?

Que no hay que excusarse, ni decir en la confesión las faltas de los demás, y decirlas con mucha humildad y confusión.

Después de haber confesado todos nuestros pecados, ¿se nos perdonan?

Hay que esperar la absolución con gran devoción, que el sacerdote nos da, cuando dice: Ego te absolvo…, y pensar que entonces, los méritos de la Sangre de Jesucristo limpian nuestras almas de todos nuestros pecados. Y es bueno pensar que entonces estamos al pie de la Cruz.

Y si callásemos algún pecado, o por olvido no nos acusásemos de todo lo que hemos hecho, ¿habría algún peligro en esto?

Si lo callamos por malicia, sería un sacrilegio y no conseguiríamos el perdón de los otros pecados; pero si fue por olvido, la confesión no dejará de ser buena, suponiendo que hemos examinado nuestra conciencia con esmero.

¿Puede cometerse un pecado mortal sólo por pensamiento? ¿Y cómo?

Cuando deliberadamente nos entretenemos en pensamientos de cosa que es pecado mortal y con voluntad de hacerla.

¿Qué hay que hacer después de la confesión?

Dar gracias a Dios por la que nos ha hecho perdonándonos los pecados y prometerle enmendarnos y cumplir la penitencia.

¿Para qué nos sirve la penitencia?

Además de la culpa de nuestros pecados que se borra en el Sacramento de la Confesión, tenemos la obligación de la pena que ellos merecen, la cual hay que sufrirla en este mundo por las aflicciones, o en el otro con el fuego del Purgatorio, o bien satisfacerla con las indulgencias y penitencias que nos imponen los confesores.

¿Cuántos pecados mortales hay?

Siete, y que nos merecen el infierno.

Decídmelos.

Orgullo, envidia,…

El que ha cometido un pecado mortal y está condenado, ¿no tiene ya remedio?

Sí, la penitencia, que es el Sacramento de la Confesión.

Después de haber pecado, ¿estamos seguros de hacer penitencia?

No; porque no sabemos si Dios nos dará tiempo ni voluntad de hacerla, como a Judas y el Rico Epulón, que murieron sin penitencia.

¿Qué hay que hacer, pues?

Lo más seguro es no ofender a Dios mortalmente, o en cuanto advirtamos de haberle ofendido, pedirle perdón y confesarnos cuanto antes.

Sacramentos

105. ¿Cuántos Sacramentos hay en la Iglesia?

Siete.

Decídmelos.

Bautismo, Confirmación, etc.

Decid, qué es el Bautismo.

Es un Sacramento que nos hace hijos de Dios y de la Iglesia, y borra el pecado original; y sin Bautismo, jamás entraremos en el Cielo.

¿Qué prometieron por nosotros nuestros padrinos y madrinas en el Bautismo?, ¿estamos obligados a cumplirlo?

Prometieron que viviríamos y moriríamos cristianos, y renunciaron al mundo, al diablo y a la carne.

¿Qué quiere decir haber renunciado al demonio?

Que no queremos escuchar sus tentaciones, ni hacer lo que nos inspira; prometemos también no escuchar al mundo ni seguir sus máximas y vanidades y no dar a nuestro cuerpo todos los placeres que pide cuando es con ofensa de Dios, y estamos obligados a cumplir estas cosas.

¿Qué es el Sacramento de la Confirmación?

Por este Sacramento somos fortalecidos en la fe y renovamos la promesa que en nuestro nombre hicieron en el Bautismo.

¿Y el Sacramento de la Penitencia?

Es la Confesión, que nos devuelve la gracia de Dios cuando la hemos perdido por el pecado.

¿Y la Eucaristía?

Es el Santísimo Sacramento del Altar.

El Sacramento del Orden, hace a los sacerdotes.

El Sacramento del matrimonio, puebla el Cielo, y por esto hay que honrarlo mucho y recibirlo con devoción.

El Sacramento de la Extremaunción nos fortalece contra las tentaciones del demonio, que trata en la hora de la muerte de hacernos ofender a Dios para que nos condenemos como él. Este Sacramento nos ayuda también a recobrar la salud cuando place a Dios que no muramos entonces. Por esto, es preciso, cuando estamos sanos, tener gran deseo de recibirlo cuando tengamos necesidad de él, como también los Sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía.

Ejercicios del día

106. ¿Qué ha de hacer el cristiano durante el día?

Debe hacer la señal de la Cruz al despertarse ponerse de rodillas después de levantarse, adorar a Dios, darle gracias por todos sus beneficios, consagrarse a El y ofrecerle todas sus acciones y pedirle la gracia de pasar el día sin ofenderle.

Después, rezar el Padrenuestro, Avemaría, el Credo y los Mandamientos. Después, oír, si puede, la santa Misa con mucha devoción.

Antes y después de la comida, rezar el Benedicite y Gracias, y en sus ocupaciones y trabajos pensar de cuando en cuando en Dios, y decir: “Dios me ve”.

¿Para qué sirve el decir “Dios me ve”?

Para reprimirnos cuando intentemos hacer algún mal.

Por la noche, antes de acostarse, hay que hacer el examen de conciencia; y luego, después de pedir perdón a Dios diciendo el Confiteor Deo, debe decirse cinco veces, con espíritu de penitencia, Jesús, en honor de las cinco llagas de Nuestro Señor.

¿Por qué queréis tener devoción particular a las cinco llagas de Nuestro Señor?

Porque por ellas derramó más abundantemente su sangre para lavar nuestros pecados.

¿En dónde están estas cinco llagas?

En los dos pies, en las dos manos y en su costado.

¿Y están allí ahora, después de haber resucitado?

Lo estarán eternamente, pero gloriosas.

¿Para qué nos sirve el hacer el examen de conciencia todas las noches?

Para ponernos en gracia de Dios y para que nos ayude a acordarnos de todos nuestros pecados cuando nos queramos confesar y nos servirá de confesión si morimos durante el sueño.

¿Qué hay que hacer después del examen de conciencia?

Rezar el Padrenuestro, el Credo y los mandamientos; desnudarse con mucha modestia, persignarse al meterse en la cama y dormirse pensando en alguna cosa buena.

¿Qué hay que hacer al entrar en la Iglesia?

Ante todo, arrodillarse y adorar a Dios, dirigiendo el espíritu al Santísimo Sacramento y estar siempre con gran respeto.

¿Cómo hay que oír la santa Misa?

Hay que prepararse desde que el sacerdote se reviste, y pensar que la vestidura blanca que se pone nos representa la que Herodes mandó poner a Nuestro Señor, burlándose de El y llamándole loco. El cíngulo y la estola nos representan los cordeles con que fue atado; la casulla nos representa la cruz que llevó sobre sus espaldas cuando iba al suplicio.

Al principio de la Misa, hay que pedir con el sacerdote perdón a Dios de todos nuestros pecados al decir el Confiteor, y pensar, hasta el Evangelio, en todo cuanto Nuestro Señor hizo hasta la edad de treinta años. Del Evangelio, hasta la elevación de la Sagrada Hostia, pensar en las predicaciones y milagros de Nuestro Señor. A la elevación de la Sagrada Hostia, ofrecerse todo a Dios en unión de su Hijo, y acordarse que El fue levantado en la Cruz, en donde murió por nuestros pecados, y hasta la comunión del sacerdote ir en espíritu a adorarle sobre el altar, pensando que todos los ángeles y todos los Santos están también adorándole.

Se debe comulgar espiritualmente con el sacerdote, mediante un gran deseo de estar unido a este Santísimo Sacramento.

Desde la comunión hasta el fin de la Misa, debe darse gracias a Dios por el amor que nos ha manifestado en la institución del Santísimo Sacramento, rogarle por la Iglesia, y principalmente por los sacerdotes para que, llevando una santa vida, Dios sea glorificado en ellos; y también pedir por todo el mundo, y, finalmente, recibir la bendición del sacerdote, como si fuese el mismo Dios quien nos la da.


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