(Lyon, 17 de mayo de 1838)
Recuerdo de los lazos establecidos en su etapa de estudiante. Nueva organización de las Conferencias de Lyon. Sugerencias para el Reglamento de la Sociedad de San Vicente de Paúl, y problema de los miembros aislados.
…Porque yo te aseguro, Lamache lo ha dicho bien y tú se lo agradecerás por mí, estas amistades formadas bajo los auspicios y de la fe y la caridad, en una doble confraternidad de disputas religiosas y de obras benéficas, lejos de debilitarse por una prolongada ausencia, en cierto modo se reúnen y se condensan; tú sabes que el recuerdo embellece todas las cosas, idealiza las realidades, depura las imágenes y conserva más a gusto las impresiones gratas que las emociones penosas… las vicisitudes de la Sociedad de San Vicente de Paúl, la famosa sesión del último de diciembre de 1834 en la que se discutió la división y Letaillandier lloraba, La Perriere y yo nos tratamos de forma dura, y terminó con un abrazo más amistoso que nunca felicitándonos el año nuevo a punto de empezar…
…no hay que hacerse ilusiones, la Sociedad ha encontrado desconfianza en todas partes. Si en Lyon nunca ha incurrido en la censura de la autoridad eclesiástica, si incluso algunos venerables sacerdotes la han alentado, no ha dejado de ser objeto de vejaciones de muchos seglares, de los grandes bonetes de la ortodoxia… NO podrías creer las mezquindades, las villanías, las argucias, las minucias, las afrentas que esas gentes, con la mejor fe del mundo han usado contra nosotros. Los más distinguidos han sido arrastrados por la multitud, y hemos tenido que sufrir mucho, incluso de los que nos quieren…
Chaurand y yo, como principales fundadores y directores de la Obra, hemos estado constantemente en la brecha, y ese papel nos fatiga mucho; queda siempre alguna amargura en el espíritu, y la caridad sufre en las conversaciones que hay que mantener con este motivo. Por otra parte, hay una responsabilidad vinculada a nuestros cargos, por modestos que sean: las faltas que se cometen son doblemente graves, ya que pueden repercutir sobre las obras que se dirigen. Los directivos de las asociaciones piadosas deberían ser santos, para atraer sobre ellos las gracias de Dios… He aquí ahora la organización interior que se ha constituido para el resto del año. Accarias y Chaurand secretario y tesorero generales, Arthaud presidente de San Pedro, Laperriere presidente de San Francisco. Han constituido sus mesas particulares con jóvenes excelentes de la ciudad que han asimilado muy bien el espíritu general y primitivo de la Institución. Con un consejo de dirección formado por tales elementos, yo no puedo hacer nada mejor que convocarles con frecuencia. En estas reuniones más familiares se plantean excelentes ideas y se adoptan decisiones. Ahora leemos, en lugar de la IMITACION, la VIDA DE SAN VICENTE DE PAUL, para comprender mejor sus ejemplos y tradiciones. Un santo patrón no es, en efecto una enseñanza banal para una Sociedad, es un modelo que hay que esforzarse en imitar, como él mismo imitó el modelo divino de Jesucristo. Es una vida que hay que continuar, un corazón en el que hay que caldear el nuestro, una inteligencia en la que hay que buscar luces; es un modelo en la tierra y un protector en el cielo; le es debido un doble culto, de imitación y de invocación. Es, por otra parte, con la condición de asimilar los pensamientos y virtudes del santo, como la Sociedad puede librarse de las imperfecciones personales de sus miembros, puede ser útil a la Iglesia, y darse una razón de existencia.
San Vicente de Paúl, uno de los más recientemente canonizados, tiene una inmensa ventaja por la proximidad del tiempo en que vivió, por la infinita variedad de los beneficios que ha dispensado, por la universalidad de la admiración que inspira. Las grandes almas que más se acercan a Dios, adquieren un don profético. No dudamos que San Vicente de Paúl tuviera una visión anticipada de los males y necesidades de nuestra época: no era hombre para fundir en la arena, ni edificar para dos días. La bendición del cuarto mandamiento está en la cabeza de los santos; honrarán aquí abajo al Padre celestial, y vivirán largamente. Les es concedida una inmortalidad terrestre en sus obras… Marchemos a la luz de su resplandor: honremos también a nuestro Padre en la persona de este PATRON tan digno de amor, y viviremos largamente. Veremos quizá un día a los hijos de nuestra vejez encontrar un amplio abrigo bajo esta Institución cuyos frágiles comienzos hemos visto… Alrededor de nosotros se elevará, siempre creciente, el tropel de la generación católica, y percibiremos el momento en que se desbordará para inundar y renovar la faz de nuestra pobre patria…
El Reglamento, redactado antes de haber probado la desgracia de perder alguno de nuestros amigos, no tiene ninguna disposición respecto a los decesos. Esta juvenil imprevisión de la muerte ha tenido tristes desmentidos. ¿No habría que tomar alguna medida general a este respecto? En cuanto a nosotros, considerando que las otras tres asambleas generales han ido acompañadas de un servicio religioso’, y que, en efecto, conviene reunirse en el Santuario cuando se convoca la reunión alrededor de una mesa, hemos establecido una misa de REQUIEM que se celebrará todos los años el primer lunes de cuaresma, víspera de la asamblea, a la que asistirán todos los asociados. No sabemos si vosotros tenéis la misma costumbre, y como nos parece conveniente, os la proponemos.
Me encargan te diga que se lamenta la interrupción de una costumbre, introducida el último año, por la que a la memoria se acompañaba una circular conteniendo instrucciones sobre los puntos que pueden tener más interés para la Sociedad. Esa especie de epístolas eran leídas con respeto y producían con frecuencia frutos en la práctica; tendían a extender una conveniente uniformidad en las costumbres de las distintas Conferencias; y no serían suficientemente sustituidas por las observaciones de los presidentes recogidas en la memoria, pero necesariamente muy breves en su redacción…
Las Conferencias de Lyon, al perder a dos de sus miembros que han ido a vivir a ciudades próximas, han vuelto a pensar en algo que ya les había preocupado anteriormente: tratar de vincular al centro de la Sociedad, los socios aislados por la fatalidad de las circunstancias. La utilidad de estos lazos es evidente; impedirá caer a los que tienen necesidad de ayuda: prepararán a elementos para formar más tarde nuevas Conferencias…
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