(Florencia, 23 de diciembre de 1846)

Mi querido Alfonso: Esta carta debería llegarte a tiempo para llevarte nuestras felicitaciones de Año Nuevo. Pero a la hora que es, con el mal estado de las carreteras y la irregularidad de los correos, no se puede contar con la puntualidad de la correspondencia, y no me extrañaría que mis felicitaciones de año nuevo no te llegaran hasta el Miércoles de Ceniza. Pensamos que ocurre algo extraordinario para explicarnos cómo desde el 3 de diciembre no tenemos noticias vuestras ni de los Soulacroix. Este silencio nos es muy penoso y ensombrece e placer que tendríamos al encontrarnos entre tantas cosas bellas y con parientes tan queridos. Hay que esperar sin embargo que recibiremos algunas noticias vuestras de aquí a fin de mes y que podremos celebrar sin demasiada amargura e comienzo del año. Si sabemos que estáis felices y con salud, nos será fácil celebrar esta fiesta no como extranjeros y en una ciudad indiferente para nosotros, sino en familia, con nuestro tío, nuestra tía, nuestros primos y primas que nos aman tiernamente y que nos harían olvidar, si se pudiera, a los que hemos dejado. No temáis nada sin embargo: vuestros nombres están en todas nuestras conversaciones y mi tía, al estrecharme entre sus brazos, no cesa de repetirme que desearía abrazar también a los demás.

Hasta ahora, mi estancia ha sido más agradable que útil, Por un lado, estoy a cargo de mi prima, y aunque pienso resarcirla por ello, siento algún apuro de contrariar a una persona que nos colma de bondades y cuidados. No me habla de sus asuntos. Mi tío y mi tía no saben cómo va y aún no he encontrado ocasión de preguntarla con suficiente delicadeza para no herirla. Todo lo que entreveo es que hay una fábrica rival a la suya, que no está segura de la fidelidad de su empleado principal, que si obtiene de este establecimiento una buena renta, teme mucho por su porvenir y desearía invertir sus fondos de alguna otra manera. Trataré de merecer bastante su confianza para que me dé lugar a ofrecerla mis consejos…

Por otro lado, he insinuado a mi tío mi deseo de ver su existencia y la de mi tía aseguradas por una pensión alimenticia a la que contribuirían sus hijos y sus sobrinos. Pero no quiere oír hablar de ello mientras tenga la renta de 1000 francos que procede de la herencia de su hermana. Sin embargo, el corazón se desgarra al verlos en la penuria en que están: sólo tienen un sillón de paja malo, y aunque piensan en cambiar de alojamiento, no se deciden por la dificultad de comprar muebles. Vamos a regalarles un sillón para año nuevo, pero no sería demasiado un billete de 1.000 francos para procurarles todo lo que les sería estrictamente necesario.

A ti, mi buen hermano, no te ofreceré mis pequeños presentes hasta el regreso. De aquí a entonces, te debes contentar con los deseos que formulo para tu felicidad. Son muy vivos y Dios, a quien se dirigen, es muy poderoso. Espero que después de haberte probado mucho, después de haberte hecho pasar años penosos, te prepara otros más tranquilos, y veo el comienzo de este mejor provenir con tu vuelta cerca de nosotros. En adelante podremos poner en común nuestras alegrías y nuestras penas. Encontrarás cerca de tus hermanos y de tu hermana algunos consuelos que necesita tu ministerio, y trataremos de amarte bastante para que no nos dejes más. La pequeña María se unirá a nosotros en este bonito proyecto y esta pequeña niña que alegra tan a menudo mis tristezas llevará también alguna alegría a tu corazón: porque tú la has bautizado y eres también un padre para ella.

Adiós. Te abrazo tiernamente. Tu entrañable hermano.


Compártelo:

¿Te ha gustado este artículo? Díselo a tus amigos y conocidos:

  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Digg
  • LinkedIn
  • Reddit
  • StumbleUpon

Artículos relacionados:


ozanam

Ozanam, Carta 0717: Al Sacerdote Alfonso Ozanam

(Roma, 17 de Febrero de 1847) Mi querido Alfonso: Os agradezco, a Carlos y a ti, vuestras buenas cartas: hacía tanto tiempo que no había recibido noticias un poco detalladas de vosotros y de casa, que ... Seguir leyendo


ozanam

Ozanam, Carta 0793: Al sacerdote Alfonso Ozanam

París, 23 de marzo de 1848. Mi buen hermano: No comienzo una carta sin excusarme por escribirte tan brevemente, y sin embargo tengo el más sincero deseo de conversar largamente contigo. Pero deberes de todo tipo ... Seguir leyendo


ozanam

Ozanam, Carta 0802: Al Sacerdote Alfonso Ozanam

París, 12-21 de abril de 1848. Mi buen hermano: En medio de las preocupaciones que llenan todo nuestro tiempo, todas las omisiones son excusables; he ahí por qué espero que nos perdonarás por haber pasado esta ... Seguir leyendo


ozanam

Ozanam, Carta 0731: A Alfonso y Carlos Ozanam

(Florencia, 29 de abril de 1847) Mis buenos hermanos: Hace mucho tiempo que no he podido escribiros largamente, a mi gusto, como lo necesitaba mi corazón. Sabéis que debía a otros el poco tiempo del que ... Seguir leyendo


ozanam

Ozanam, Carta 0779: Al abate Alfonso Ozanam

París, 28 de enero de 1848. ...Conozco bien la sociedad de la que me hablas. Ha sido fundada por jóvenes que hacen profesión de catolicismo y que tenían buena intención. Han querido comprometer en obras buenas ... Seguir leyendo