Martes 24 de enero de 2012: martes de la III semana del tiempo ordinario
Día VII del octavario de oración por la unidad de los cristianos
San Francisco de Sales, obispo y doctor. MEMORIA OBLIGATORIA

Color blanco. Misa propia. Lecturas de feria.
Prefacio de pastores. Plegaria Eucarística II.

El Señor Jesús, que quiere que todos seamos uno, esté con vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial: Recordamos hoy a san Francisco de Sales, a quien correspondió aplicar en la diócesis de Ginebra las disposiciones del Concilio de Trento, consagrando sus esfuerzos a despertar en los laicos el deseo de profundizar en la fe; consiguiendo devolver a la comunión católica a muchos hermanos que se habían separado, y legándonos con sus escritos una enseñanza que tiene como punto fundamental que la santidad cristiana es una vocación universal mostrando un cristianismo basado en el amor y no en el miedo, dando valor a lo sencillo, con optimismo cristiano.

Sin embargo, a menudo fallamos en el camino hacia santidad de vida que nos enseñó san Francisco de Sales. Por eso, iniciamos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

Yo confieso…

Colecta: Señor, Dios nuestro, tú has querido que el santo obispo Francisco de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.


Primera Lectura: 2Samuel 6,12b-15.17-19

 En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.

Salmo Responsorial: 23

R. ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.

1. ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.

2. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra.

3. ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.

4. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria.

Evangelio: Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.” Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y, paseando la mirada por el corro, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.”


Oración de los fieles: Elevemos, hermanos, nuestras plegaria a Dios para que se realice la unión de todos los cristianos, en la medida, el tiempo y por los medios que Él quiere.

  1. Por todas las Iglesias y comunidades cristianas, para que el Espíritu Santo nos haga vivir con mayor intensidad cada día el sufrimiento de la mutua división. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones sacerdotales y religiosas al servicio de nuestra diócesis; para que no falten quienes anuncien íntegramente el Evangelio a todos los cristianos de nuestras comunidades. Roguemos al Señor.
  3. Por todos los que gobiernan las distintas naciones del mundo; para que los responsables del orden social promuevan la justicia, la amistad y la concordia entre todos los pueblos. Roguemos al Señor.
  4. Por el pueblo de Israel, por los musulmanes y por los hombres de todas las religiones, para que Dios ilumine plenamente su camino, les conceda alegría por la verdad que ya conocen y les manifieste en Cristo, el Señor, aquella que aún desconoces. Roguemos al Señor.
  5. Por todos nosotros; para que como María, permanezcamos dispuestos a entregarnos generosamente por la causa de la unidad de los discípulos de Jesús. Roguemos al Señor.

Concédenos, Dios todopoderoso, a todos los que profesamos nuestra fe en Cristo, tu Hijo, y proclamamos su resurrección, que trabajemos también con valentía para que todas las Iglesias que se glorían del nombre cristiano sean congregadas en la unidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión: Te rogamos, Dios todopoderoso, nos concedas por estos sacramentos que hemos celebrado, imitar en la tierra la caridad y mansedumbre de san Francisco de Sales, para alcanzar también la gloria del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.


Compártelo:

¿Te ha gustado este artículo? Díselo a tus amigos y conocidos:

  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace
  • Google Bookmarks
  • del.icio.us
  • Technorati
  • Digg
  • LinkedIn
  • Reddit
  • StumbleUpon