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Introducción
Al presentar a un santo corremos varios peligros: Presentarlo de manera parcial, solo aquellos aspectos que más nos interesan, con cierto reduccionismo; o presentarlo como superhombre sin defectos posibles; o trasladar a su tiempo ideas actuales con el ánimo de hacerlo pasar por muy moderno; o también hacer con él solo arqueología, sin intentar proyectar su mensaje a la actualidad.
El tema que me corresponde presentar es LA DIMENSIÓN HUMANA DE VICENTE DE PAÚL. No entramos en el misterio de la gracia, en el trabajo sobrenatural de la santidad. Pero también sabemos que “gratia non destruit sed perficit naturam”, según el principio de la teología escolástica. La gracia no destruye la naturaleza; la perfecciona. La gracia edifica sobre la naturaleza. El santo tiene naturaleza de hombre y como el hombre es diverso con variedad casi infinita, por eso hay diversas clases de santos. Es algo bien interesante; por ello se ha podido hablar de “hagiotipos” (Cf. Roldán, Ascética diferencial”).
I. Vicente: el hombre y su entorno
1. Lo físico
El cuerpo de V. P. medía en su anciandad 1 m.59 (Morin), 1.62 (Dodin) 1.63 (Román). De todos modos no era de estatura alta, sino al contrario. El “retrato” que poseemos lo hizo, contrariando su voluntad, Richard Simon y aparece casi en todas las biografías: rostro que da la impresión de bondad; sonrisa esbozada; nariz ancha y carnosa, frente amplia, mirada viva y penetrante. El primer biógrafo habla de un cuerpo macizo y bien proporcionado.
Sufrió algunas enfermedades. Sus fiebres cuartanas, sus piernas que lo mortificaban a veces hasta impedirle caminar; y el mismo Vicente habló de hernias y asma de que se había curado. La verdad es que se trató de una constitución de campesino fuerte y con buenas disposiciones para luchar contra los percances de la salud.
2. Lo intelectual
Tuvo ciertamente una inteligencia superior, de buena capacidad especulativa (escribió un pequeño tratado sobre la gracia), pero con proyección práctica indiscutible. Recibió como títulos académicos los de Teología y Licenciado en Derecho Canónico. Nunca se fió de los alborotos místicos o síquicos y prefirió siempre la investigación que realizó en varias oportunidades (cf. A propósito de un eclipse).
Leyó los libros de teología y espiritualidad de su época y se relacionó con los representantes de las corrientes de pensamiento de entonces: humanismo devoto, jansenismo….
En las conferencias y sobre todo en los reglamentos demuestra capacidad de tener gran visión de conjunto y al mismo tiempo de descender al detalle.
3. El temperamento
Si siguiéramos la tipología de Le Senne, creo que no sería dificil catalogarlo entre los EAS con campo de conciencia amplio. Fue ciertamente emotivo en sus expresiones, en sus gestos, en sus reacciones. Fue activo, lo cual no necesita demostración, pues pertenece al dominio de la evidencia. Fue secundario, como lo demuestra uno de los grandes valores humanos que abajo desarrollaremos, el de la tenacidad; tuvo buena memoria y perseveró.
Vicente de Paúl fue entonces un APASIONADO con campo de conciencia amplio, capaz de atender simultáneamente a muchos frentes. Dicen que es el carácter de muchos líderes y de muchos santos.
4. El hombre de Las Landas
Es importante el entorno incluso geográfico del hombre. Churchill dijo: “La democracia inglesa no obedece solo a los hombres que la han hecho; porque el entorno influye sobre la manera de pensar del individuo”. Por eso no dejó que cambiaran los derruídos edificios del parlamento para tener construcciones más modernas.
Vicente fue un hombre de Las Landas; es decir de ese sector de Francia que con otros lugares integra la Gascuña. Fue un GASCÓN.
El P. Mezadri pone en relación la proximidad al mar y el carácter de planicie de la región con la mentalidad amplia, sin fronteras de ese gascón que fue Vicente. Por lo demás, los ríos ( El Adour), los pastos, la arborización, sirvieron a una mente sana en cuerpo vigoroso; a los 62 años Vicente, que era buen jinete, condujo personalmente un rebaño de 130 ovejas, solo, para salvarlas de un incendio y del saqueo de la hacienda de Orsigny: no es una película de vaqueros del oeste.
Pero es gascón también por la imaginación, la picardía la “malicia”.
¿Fue pobre? En sus descripciones de pobreza familiar juega un poco la picardía gascona al servicio de la humildad que había adoptado como virtud primordial. Si Jean Paul vende un par de bueyes, es porque los tenía… La familia de doña Bertranda, los Moras, tenía varios magistrados en Dax y Bordeaux y eso requería estudios costosos; esa misma familia tenía sus posesiones, como el castillo de Montgaillard, a cuyos pastos Vicente llevaba el rebaño, a 2 Km. De Pouy. Dodin en su preciosa obrita “ST. Vincent de Paul et la charité”, p. ll, trae la definición exacta de la situación económica de la familia de Vicente: “Nada de elegancia, poco confort, pero nada de miseria”.
De la picardía gascona en Vicente recordamos anécdotas y respuestas como la dada al religioso que le pedía interceder para que lo nombraran obispo: “lo haría Ud. muy bien, si esa fuera la voluntad de Dios; pero ¿cómo privar a su comunidad de Usted, que es una de las principales columnas?…
II. Valores o virtudes humanas
Valores o virtudes humanas: Son aquellas cualidades innatas o trabajadas que caracterizan a una persona y la hacen admirable, desde el punto de vista humano, sin apelar al dominio de lo sobrenatural.
Algunos ejemplos en Vicente de Paúl:
1. Realismo y sentido común
Hay genios que son distraídos: idealistas poco prácticos; intelectuales incapaces de manejar una máquina, gentes generosas que se dejan asaltar en su buena fe. San Vicente no fue de esos.
a) El sentido común lleva ante todo a darse cuenta de la realidad mientras el loco se caracteriza por su alineación de la misma.
Vicente de Paúl fue un hombre de la tierra; sus empresas son precedidas por estudios de datos, de situaciones, de análisis de las personas. Las Reglas Comunes de la Congregación son la sistematización de 33 años de experiencia comunitaria.
b) Realismo y sentido común lo hacen captar la fibra humana, darse cuenta de que el buen espíritu depende a veces de la buena alimentación: “La mala comida que distribuye hace daño en los cuerpos y en los espíritus” (a Antoine Colée, en Toul, 1637). Por ello se da cuenta de las pequeñas astucias como la del misionero que quiere marcharse de la Congregación porque su padre que acaba de enviudar lo necesita: “no lo necesita tanto; si no, no se hubiera casado (tras enviudar), con una de las mujeres más bellas de su pueblo…
c) Sentido común y realismo aparecen en la capacidad de juzgar rectamente, de no dejarse llevar por los aspavientos de las meras emociones. Por eso sabe a quien trata y cómo le tiene que hablar. Vicente de Paúl está muy lejos de ser el metepatas sin discernimiento de las situaciones.
2. Sentido del hombre
Quiero decir del hombre integral esbozado en Gaudium et Spes. Se coloca a Vicente en la corriente del humanismo devoto. Pero es bueno aclarar que, antes que un humanista, fue humano; es decir que tuvo el sentido del hombre integral.
a) La evangelización que hacen los misioneros busca la conversión; pero se ha de procurar que en esos sitios misionados quede establecida la cofradía de la caridad. La capellanía de la galeras lo retrata de cuerpo entero al respecto: se hacen misiones allí también: Predicación, confesión… Pero hay que preocuparse también por la comida de los galeotes; y la celda de Vicente se construye en correo y banco para ellos mismos… ; y se construye esta vez por iniciativa del obispo de Marsella un hospital para ellos. Recordemos también al respecto los reglamentos de las caridades.
b) El sentido de la persona humana los lleva a detectar y atender también el SENTIMIENTO de las personas con quienes trata: “Lo quiero más de lo que Usted se quiere”… “¡cómo me duele su dolor!”.
¿Quién no recuerda expresiones como: “los pobres son mi peso y mi dolor”?
3. Amor a la verdad
Son nociones conexas la sinceridad y la veracidad, lo mismo que la hoy célebre autenticidad. Aquí me refiero a todo eso: al hábito de decir la verdad y de actuar según se piensa.
a) Hay ante todo una gran honradez mental que hace buscar la verdad. El pequeño tratado sobre la gracia es fruto de una investigación. Vicente se entera y no vive de emociones ni de chismes; por ello cuando se rumora el matrimonio secreto de Mazarino con Ana de Austria, puede decir: “eso es falso como el diablo”. Por ello también, no se contenta con las reacciones emotivas o divagadoras ante el fenómeno del eclipse.
b) El amor a la verdad lo lleva a decir lo que piensa y a dar como virtud privilegiada a sus hijos la sencillez evangélica: “yo la llamo mi evangelio”. Por eso le dice lo que piensa a Mazarino. En el proceso de Saint Cyran, está del lado de la verdad, no de acuerdo con los intereses de Richelieu. Precisamente por todo ello pudo ser un REFORMADOR DEL CLERO: una reforma era imposible sobre la base de triquiñuelas.
c) Es un valor existencial, que lo hace vivir sencillamente, sin querer aparentar que es un cortesano: “Sin roto ni mancha…” es su vieja sotana; lo molesta la carroza porque no concuerda con su auténtica categoría.
Todo esto nos habla de una persona que tiene consistencia en si misma y no tiene maquillajes; vale por lo que es.
4. Dinamismo y actividad
Es en el caso de Vicente, una afirmación de perogrullo. En las familias campesinas hay trabajo para todos y no hay campo para los perezosos.
a) Hay un detalle en la muerte de Vicente que es todo un signo en relación con el tema: muere sentado en una silla. El había soñado morir al aire libre, “junto a un chaparral”, como había dormido muchas noches de su niñez pastoril. Ahora muere sin acostarse, “con las armas en la mano”. Es el hombre activo que se burlaba con palabras y remedos a los perezosos de la comunidad.
b) Unas “evidencias” de espíritu activo: entre 1628 y 1660 habían participado en ejercicios espirituales de más de 13.000 ordenados; de 1634 a 1660, solo desde San Lázaro, los misioneros salieron a unas mil misiones: 38 por año, 3 por mes… En tiempos de San Vicente se recogieron unos 10.000 niños expósitos.
Y habría que valorar en su sentido de dinamismo fenomenal el amplísimo espectro de frentes a los que atendía simultáneamente: C.M., HH. C., Consejo de conciencia, Conferencias de los Martes, Galeras, Damas de la Caridad, Visitandinas, asuntos económicos, asistencia a damnificados y desplazados, correspondencia…
c) Es la capacidad inmensa de ir transformando la realidad con mucha acción. Por eso decía que las “virtudes meditadas y no practicadas son más perjudiciales que útiles”; y por eso también el “dejar a Dios por Dios”.
En tiempos del Directorio, Ya pasada la revolución, a fines del siglo XVIII, se incluyó en la galería de los ilustres una estatua con esta inscripción: “Vicente de Paúl, filántropo de la humanidad”; fuera del cuasi pleonasmo, la inscripción es el reconocimiento a un hombre de actividad desbordante a favor de los otros, al “padre de la patria”.
Creo que Vicente pudo repetir con mucha autoridad moral la frase que le aprendió al Padre Duval: Un sacerdote debe tener más trabajo del que puede hacer” (Coste, Ceme XI p. 121).
5. Capacidad organizativa
Hay movimientos de nervioso y hay también movimientos de solidaridad malgastada como el caso de Châtillon. Vicente de Paúl es en cambio un genio de la organización.
a) Una mirada a las FUNDACIONES bastaría para comprobarlo. Desde Châtillón donde encauza rápidamente el sentimiento solidario de los feligreses, hasta el Hospicio del Nombre de Jesús donde emplea ya una especie de terapia ocupativa para los ancianos…
b) El caso de Macón es paradigmático. Vicente pasa por ahí en Septiembre de 1621 y se percata del desasosiego que provocan los desocupados, los mendigos, los pobres vergonzantes. La gente importante de la cuidad se burla cuando él habla de que eso se podría remediar. Pues bien, reúne a los “principales de la cuidad” y se adoptan estrategias como:
- Hacer una estadística de mendigos: son contados 300;
- No dar limosna en adelante a los que sigan mendigando sin acogerse a las leyes del socorro;
- Asistir a las familias vergonzantes en sus casas;
- a los jóvenes, enseñarles algún arte que ellos enseñarán a los demás;
- a los mendicantes reunirlos y darles en proporción a sus necesidades;
- a los enfermos, procurarles asistencia, pagando directamente a los farmaceutas;
- pagar a personas que ejerzan diversos servicios antes mencionados;
- los mendigos han de asistir a misa el domingo y recibir catequesis;
- ¿cómo financiar todo esto?: con las cuotas en dinero y en especie que da el clero y otras personas cada año; con el destino a ello de algunas multas ya previstas; con colectas que llevarán a cabo las señoras de dos cofradías que se establecerán…
Y las cosas se hicieron así y el problema desapareció en tres semanas. Y aquel de quien algunos se burlaban tuvo que fugarse de la ciudad para evitar las venias y lisonjas que encontraba por las calles de Macon.
c) Comprobación de capacidad organizativa, la gestión económica. Vicente de Paúl era providencialista y no se desesperaba. Pero sabía que Dios no es alcahuete del desgreño administrativo.
- Por eso no admite fundaciones sin financiación;
- examina las cuentas de las casas;
- consulta para las compras y prevé con los ecónomos pros y contras; exige que le consulten negocios;
- San Lázaro y las fincas anexas serán una maravilla de productividad;
- Es capaz de pleitar para mantener los predios que estima propios de la comunidad; ni siquiera permite que vayan allá a pastar los animales de la comuna cuando la huelga de los carniceros de París.
6. Audacia
Es la capacidad de acometer empresas incluso riesgosas; es la capacidad de “soñar” empresas posibles.
ACCIONES AUDACES: Son todas las fundaciones que bien conocemos. Es el lanzar fuera de las tierras de lo Gondi, después fuera de París y después fuera de Francia sus comunidades. Es el lanzar esas mismas comunidades a tareas insospechadas antes. Es el pensar en una especie de cruzada contra los corsarios del Mediterráneo.
PALABRAS AUDACES: Son la expresión hablada de la audacia y las consignas que sostienen en los momentos difíciles. “Hay que correr como al fuego”… “Si el amor de Dios es un fuego, el celo es su llama”… “No me basta amar a Dios si mi prójimo no lo ama” “No solamente hacer el bien, hay que hacerlo bien”… “Dejar a Dios por Dios”… etc.
7. Prudencia y equilibrio
No se crea que virtudes cardinales como la prudencia son invención cristiana. Ya Aristóteles habló de ellas. Ocurre que a veces se habla con poco aprecio por ejemplo de la prudencia por no atender su auténtico oficio. Ocurre que es la virtud de la acción, la que orienta al fin, según la tradición tomista.
a) El Vicente de Paúl prudente es alguien que utiliza la sensatez para prever y medir las consecuencias de los proyectos.
A la fundación de la C.M. no se lanza sin haber reflexionado mucho y tenido ejercicios espirituales en cartuja de Soissons porque “la precipitación conduce al fracaso” y “las obras de Dios se hacen lentamente”. Es la filosofía practicada toda una vida y que hecha doctrina a la vez que praxis se resume en todos los siguientes criterios:
b) Hay que mirar al fin: “finis primus in intentione”… Hay que es lo que se pretende, cual es la intención.
c) Hay que guardarse de los extremos porque “in medio stat virtus” No es tanto una mediocridad cuanto el guardarse de las exageraciones.
d) La prudencia, como virtud rectora de la acción, lleva a ella:
- “Nuestra obra está en la acción” (totum opus nostrum in operatione consistit), decía San Vicente.
- pero vida y acción solo tienen profundidad en Dios;
- y la vida exige adaptación.; por ello hay que adaptarse a las personas, a las situaciones.; Vicente sabe cómo tratar a cada persona y aún teniendo fines bien establecidos, varía en los modos de conseguirlos; uno de los puntos del “pequeño método” es la búsqueda de los medios: esto es fruto de la prudencia.
8. Relaciones y amistad
Admira la amplitud de gama en las relaciones de Vicente: desde los pobres hasta el Rey, desde el Papa hasta los herejes, desde los obispos hasta los Hermanos Coadjutores de la comunidad, desde las religiosas visitandinas hasta los laicos.
Fuera de esta gran extensión, hay otras cosas que admirar en lo que podemos llamar más propiamente el círculo de sus AMISTADES
a) Hay cierto carácter diferencial en medio de la profundidad y la sinceridad del cariño. Para Francisco de Sales hay admiración profunda; con Juana Francisca Fremiot de Chantal hay expresiones de gran ternura y respeto; con Luisa de Marillac la confianza es más práctica y el amor más severo.
b) El caso de Jean Duverger de Hauranne ilustra acerca de lo que amistad
sin complicidades. St. Cyran, buen teólogo, gran polemista, se enfrentó a los Jesuitas y Carmelitas; con Vicente compartía anhelos reformadores y le ayudó en la aprobación de la Congregación. Pero hubo distanciamiento doctrinal cuando St. Cyran teorizaba mucho y viraba hacia el rigorismo jansenista; en 1634 St. Cyran lo trató de “ignorante”. En 1638 Richelieu lo hizo encarcelar: a la cárcel fue Vicente a visitarlo varias veces y en el juicio declaró que “lo tenía por hombre de bien”. Eso si, dijo claramente que no lo tenía por su maestro: “amicus Plato, sed magis amica veritas”.
9. Temple y tenacidad
La tenacidad es la constancia en perseguir los fines, pese a los obstáculos. El temple viene del tratamiento de los minerales: hay que llegar en ello al punto preciso; si no, no tienen capacidad de resistencia.
a) Vicente fue TENAZ en su crecimiento personal. La señora de Gondi se armó un día de fuerza para advertirle que lo veía a veces de mal humor, que su genio no era parejo. Parece que su capellán y director no era de temperamento muy afable. Pues bien, éste comenzó una lucha que lo llevó a ser el hombre más afable, superado solo por Francisco de Sales. Vicente se exigía mucho; recordemos su doctrina acerca de la mortificación… De pura casualidad los oratorios de Macon se dieron cuenta de que dormía sobre una estera; y lo haría hasta su muerte. Eso y otros comportamientos como el simple de seguir un horario fueron los secretos de su temple.
b) Vicente fue tenaz en sus empresas. Muy lento para emprender, muy perseverante para mantener. Hay al respecto ejemplos elocuentes:
- Lento para aceptar a San Lázaro (“¿qué clase de hombre es Usted?”); tenaz para mantener esta propiedad;
- verdadera testarudez en el asunto de los votos, que eran otra invención suya rara;
- asombrosa tenacidad para sostener la misión de Madagascar en contra de los pareceres y de los fracasos;
- insistencia irritante en mantener la obra de los niños expósitos en manos de unas damas ya cansadas.
Sería interesante hallar otros ejemplos de los mismos valores; otros valores no mencionados; y también algunos defectos en relación con esos valores o sin relación con ellos. No estamos obligados a aplaudirle todo al Señor Vicente. Hasta nos hace provecho sorprenderle fallas: no solo acciones sino algo más perseverante.
Pero no podemos sustraernos a una sensación de admiración al contemplar la dimensión humana de nuestro fundador; él fue, ciertamente un gran santo. Pero su santidad se construyó sobre unos valores humanos que la gracia, lejos de ensombrecer, pone de relieve para cada ejemplo de generaciones presentes y futuras.
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