París, 25 de julio de 1646
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Estoy a punto de salir para Fontainebleau, donde pienso estar tres o cuatro días. Ya puede usted imaginarse que no tengo mucho tiempo para escribirle. Pero lo hago para contestar a lo que usted me indica en la suya del día 17.
Empiezo con la noticia del viaje que la señorita Le Gras piensa hacer a Nantes para colocar allí a seis hermanas que han pedido los administradores del hospital; se llevará además a la maestra de escuela que enseñaba aquí para dejarla en Richelieu en lugar de sor Margarita.
Tampoco yo apruebo, lo mismo que usted, esos detallitos en los aderezos, y hará usted bien en poner un poco de moderación, sobre todo en relación con ese velo que llevan, a no ser que sea eso lo que acostumbran llevar la mujeres del lugar. Ya se lo diré a la señorita Le Gras.
Me parece que deberá usted retrasar los votos de los padres Gobert y Lucas.
A su pregunta sobre la manera de obrar con el padre du Coudray, no puedo darle mejor consejo que el de la mansedumbre y la humildad; pero, después de esto, le ruego que no tenga miedo de nada. Nuestro Señor bendecirá todo lo que usted haga, y espero que encontrará usted la misma facilidad que en otras ocasiones para introducir ahí las prácticas de la compañía y desterrar las que no son propias de ella; y podrá usted recortar un poco sus facultades en la cuestión del cambio de consejeros, como con los demás superiores. En fin, será menester que todo se haga uniformemente en cuanto se pueda.
Todavía no he recibido ninguna noticia sobre la vuelta del hermano Testacy,
El hermano Pedro Vas no se detuvo aquí, después de haberme dado su carta.
En mis anteriores le hablé del padre Brin. Ahora tengo que decirle que el padre Le Blanc ha marchado en su lugar a dirigir el seminario de Le Mans. También hemos mandado allá al padre Cuissot para sustituir al padre Alain, que volverá acá. El hermano Nicolás, que estaba en Crécy, ha ido allá para atender a los asuntos, y el hermano Francisco Le Rogueux para cuidar del jardín.
[Apenas tengamos] el dinero, enviaremos el libro de ceremonias.
No le digo nada especial sobre el desorden que me señala usted de la iglesia, a no ser que procure remediarlo en cuanto esté dentro de sus posibilidades y arreglar las demás cosas en la forma que Dios le inspire.
El padre Guérin, de Túnez, sigue trabajando allí con mucha bendición. Se ha librado de un gravísimo peligro como consecuencia de la conversión del hijo del rey que, habiéndose salvado con cinco o seis de su séquito, se han ido a recibir el bautismo a Sicilia; y el pobre padre Guérin, obligado a estar encerrado durante un mes, bajo la sospecha de haber contribuido a la fuga, no hacía más que aguardar a que de un momento a otro vinieran a buscarlo para ponerlo en la hoguera; él estaba dispuesto al martirio; pero nuestro Señor lo ha querido conservar, e incluso hacerle gozar más que antes del favor del monarca, que le ha dado para nuestro rey una carta, que está en mi poder, pero no tenemos a nadie que la sepa interpretar.
Hace poco que han llegado también a Argel el padre Nouelly y el hermano Barreau El último desempeñará el cargo de cónsul para poder actuar con mayor libertad
Nos han pedido también para Salé, que es otra ciudad de Africa, en donde hay permiso para predicar a Jesucristo. Todavía no sabemos a quién elegir para que vaya. Le ruego que piense usted delante de Dios quién puede tener suficiente capacidad y celo para esto, y que me diga su opinión.
Todos los demás de esta casa y de las demás comunidades van cada vez mejor, gracias a Dios, en cuyo amor soy con todo mi corazón su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Abrazo con todo el cariño de mi corazón a esa familia.
Dirección: Al Padre Portail sacerdote de la Misión, en Richelieu.
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