Seguramente que hemos tenido esta sensación en cualquiera de las distintas áreas de la experiencia humana. Saborear un alimento al que no estamos acostumbrados, levantarnos o acostarnos a una hora inusual para nosotros, el frío o el calor extremados, o sencillamente soportar a alguien que nos resulta desagradable, se nos antoja que es superior a nuestras fuerzas.
Sin embargo no es fácil saber hasta donde llegan nuestras fuerzas. Y terminamos saboreando los gustos que en un principio nos parecían extraños, encontrando agradable el agua de la ... Seguir leyendo






















