
Padres y muy queridos hermanos,
La gracia de Nuestro Señor esté siempre con nosotros.
Cuando les escribí por primera vez, a usted y al Padre Ribeiro, sabía sólo de manera confusa que existía algún mal entendimiento entre las dos iglesias de Nan-tang y de Pet' ang, y suponía que provenía de la diversidad en el carácter de dos naciones diferentes, más que de algún motivo lo bastante grave como para herir notablemente la caridad, la primera de las virtudes: por eso, en las cartas, he invocado mi ...
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