San Francisco de Sales CAPÍTULO XVIII TRES ÚLTIMOS E IMPORTANTES AVISOS PARA ESTA «INTRODUCCIÓN» Cada primer día del mes, después de la meditación, renueva la promesa que se encuentra en la primera parte, y, en todo momento, promete que la quieres guardar, diciendo con David: «No, jamás, eternamente, no me olvidaré de tus justificaciones, ¡oh Dios mío!, pues en ellas me has vivificado». Y cuando sientas en tu alma alguna turbación, toma en tu mano tu promesa, y, postrada con espíritu de humildad, pronúnciala con todo tu corazón, y te sentirás ... Seguir leyendo
San Francisco de Sales CAPÍTULO XVII RESPUESTA A DOS OBJECIONES QUE PUEDEN HACERSE ACERCA DE ESTA «INTRODUCCIÓN» Filotea, el mundo te dirá que estos ejercicios y estas advertencias son tan numerosos, que el que quiera observarlos no podrá hacer otra cosa. ¡Ah, amada Filotea!, aunque no hiciésemos otra cosa, mucho haríamos, pues haríamos lo que deberíamos hacer en este mundo. Pero, ¿no te das cuenta del engaño? Si todos estos ejercicios se hubiesen de hacer cada día, ciertamente nos ocuparían del todo; pero no es necesario hacerlos sino a su debido ... Seguir leyendo
San Francisco de Sales CAPÍTULO XVI DE LOS SENTIMIENTOS QUE ES MENESTER CONSERVAR DESPUÉS DE ESTE EJERCICIO Este día, en que habrás hecho esta renovación, y los días siguientes, has de repetir con frecuencia, con el corazón y con la boca, estas ardientes palabras de San Pablo, de San Agustín, de Santa Catalina de Génova y de otros santos: «No, ya no soy mía; que viva, que muera, soy de mi Salvador; ya no digo ni yo ni mío: el yo es Jesús; el mío es ser suya. ¡Oh mundo!, tú ... Seguir leyendo
San Francisco de Sales CAPÍTULO XV AFECTOS GENERALES SOBRE LAS ANTERIORES RESOLUCIONES, Y CONCLUSIÓN DEL EJERCICIO ¡Oh amadas resoluciones!, vosotras sois el hermoso árbol de la vida que mi Dios ha plantado, con su mano, en medio de mi corazón, y que mi corazón quiere regar con su sangre, para que fructifique; antes mil muertes, que permitir que viento alguno lo arranque. No, ni la vanidad, ni las delicias, ni las riquezas, ni las tribulaciones me arrancarán jamás mi propósito. ¡Ah Señor! Tú has plantado y eternamente has guardado este hermoso árbol ... Seguir leyendo
San Francisco de Sales CAPÍTULO XIV QUINTA CONSIDERACIÓN: DEL AMOR ETERNO DE DIOS A NOSOTROS Considera el amor eterno que Dios te ha tenido; porque ya antes de que Nuestro Señor Jesucristo, en cuanto hombre, sufriese en la cruz por ti, su divina Majestad te concebía en su soberana bondad, y te amaba en gran manera. Mas, ¿cuándo comenzó a amarte? Comenzó cuando comenzó a ser Dios. ¿Y cuándo comenzó a ser Dios? Nunca, pues siempre ha sido, sin principio ni fin, y te ha amado siempre desde la eternidad; por ... Seguir leyendo
San Francisco de Sales CAPÍTULO XIII CUARTA CONSIDERACIÓN: DEL AMOR QUE JESUCRISTO NOS TIENE Considera el amor con que Jesucristo ha sufrido en el huerto de los Olivos y en el monte Calvario, Este amor era para ti, y, con todas aquellas penas y trabajos, obtenía de Dios Padre, para tu corazón, las buenas resoluciones y promesas, y, por los mismos medios, todo lo que necesitas para mantener, alimentar, robustecer y consumar estas resoluciones. ¡Oh resolución, qué preciada eres, siendo hija de tal madre, cual es la Pasión de mi Salvador! ... Seguir leyendo
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