
Muy querido y recordado Señor Vicente:
Estamos celebrando tu muerte, porque para quienes creemos en Cristo resucitado, sabemos que ese día empieza la vida definitiva. Esa vida gloriosa y feliz de la que tú estás disfrutando.
Me imagino que de vez en cuando os reuniréis en el Cielo, la Familia Vicenciana, para comentar, cómo es el día a día por esas latitudes siderales. Si las Cortes Generales, o el Parlamento, o como lo llaméis, y el primer ministro, Jesucristo, están ejecutando el plan diseñado por el Padre. ...
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