
El 30 de mayo de 1647, comentando a las primeras Hermanas su regla de vida, Vicente de Paúl «exclamó dulcemente» —es la expresión que emplea la secretaria que toma los apuntes, Sor Isabel Hellot—, es decir, con admiración, como contemplando y al mismo tiempo dando gracias:
«¡Ah!, ¡qué hermoso título!, hijas mías, ¡qué hermoso título y qué hermosa cualidad!... sirvientas de los pobres, es como si se dijese sirvientas de Jesucristo, ya que El considera como hecho a Sí mismo lo que se hace por ellos, ...
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