
Nuestras Constituciones definen el fin de la Congregación de la Misión no como una ocupación particular y específica, como por ejemplo, dar misiones populares, o dirigir seminarios, o trabajar en las misiones “ad gentes”, sino más bien como un camino, una peregrinación, un viaje: el seguimiento de Cristo como Evangelizador de los Pobres. Nuestras vidas, bien como individuos o bien como entidad colectiva, deberían tener ese fin directivo. Este fin, añade el primer artículo de las Constituciones, tiene tres realizaciones; es decir, la Congregación está ...
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